Supongo que much@s no lo conocéis, de ahí que ésta semana apueste por ésta receta. Está claro que la tempura japonesa está en boca de todos, y también está claro que el “panko“, no es tan conocido, pero eso no significa que su valor gastronómico no sea elevado. A mi juicio, es un puntazo recibir en la boca un golpe de sensaciones “crispy” como dicen en New York, seguido de un buen langostino, gamba o lo que se tercie. Su particularidad más relevante frente al pan rallado convencional, o mejor dicho nacional, es que mientras el que ya conocemos, una vez horneado, y seco, lo trituramos todo, el panko es un pan sin hornear, por lo tanto carece de corteza, y sin haberlo horneado lo trituramos ligeramente más basto que el otro, en escamas. Lo que conseguimos con esto, es que en cuanto lo freímos, el pan queda extremadamente crujiente y dorado, además de aguantar bastante bien,una vez frito. Para empanarlo, haremos lo mismo que con el convencional, pudiendo prescindir de la harina. No es caro, y aguanta muy bien en el armario, es decir, que el panko es un producto bastante funcional y versátil, no sólo con langostinos sino que podemos usarlo para empanar pescados, carnes, verduras o cualquier cosa que se nos ocurra.
Si no has probado ésta magnífica combinación, no sabes lo que te pierdes. La morcilla, como todos los productos grasos, casan perfectamente con frutas y productos dulces. Es tiempo de matacía, y por ello os muestro una manera diferente de comer morcilla. Preferiblemente de arroz, pero también podemos hacerlas con otros tipos de morcilla. Y de la misma manera, yo he usado manzana caramelizada, pero también podríamos usar carne de membrillo, melocotón, pera, etc. Es muy sencillo de hacer, ya que cuesta más trabajo realizar una empanadilla de las convencionales que la que os muestro ésta semana. espero que os guste, y a cocinar.
Cuando pronunciamos la palabra chips, lo primero que nos viene a la cabeza, son las patatas chips, pero por norma general desconocemos la multitud de aplicaciones que puede tener ésta palabra. Yo os muestro una de las muchas opciones de las que disponemos, zanahorias y yuca. ¿Que por qué?, pues porque a veces nos cansamos de las mismas guarniciones, o de los mismos aperitivos. Lo que os enseño hoy aquí no es más que cambiar la archiconocida patata por zanahorias, yuca, nabo, puerro, boniatos o batatas, etc. Nos podrán servir como aperitivo, como guarnición, como empanado de cualquier pescado o carne (trituradas), como acompañamiento de cualquier crema, en ensaladas, etc. Como veis, nos dan mucho juego y es por eso, por lo que hoy hablamos de ellas, son muy fáciles de hacer y además podemos conservarlas durante algunos días lejos de la humedad.
Aquí tenéis uno de los cafés más caros del mundo, vendido sobre todo en Japón y Estados Unidos. Su particularidad más especial es que es obtenido de granos de café , que tras ser ingeridos por la civeta, pasan por su tracto intestinal y son expulsados entre sus heces. Kopi es la palabra indonesia para café, y luwakes el nombre local que recibe la civeta. Las frutas rojas de café son parte natural de su alimentación. El grano interno del café no es digerido, pero parece ser que sí es modificado químicamente por los enzimas presentes en el estómago de la civeta, que añaden sabor al café rompiendo las proteínas que producen su amargor. Los granos son excretados aún cubiertos por las capas internas del fruto, son recolectados por los lugareños y vendidos a los distribuidores. Los granos recolectados son lavados y tostados sólo ligeramente, para no estropear los complejos sabores que se han desarrollado durante el proceso.
Aquí tenéis a la civeta, paso fundamental del proceso.
Aquí podéis ver, los tres pasos del proceso, el de la izquierda es el café recolectado y seleccionado, el del centro es una vez recogidas las heces de la civeta, lavado y secado. Y el de la derecha es el grano ya tostado.
Existen infinidad de marcas que comercializan éste café, muy consumido en Indonesia y en las ciudades más importantes de todo el mundo.
No es nada nuevo, pero es fácil que nunca hayáis oído hablar de éste café, y la verdad que si ya de por sí el café conlleva un gran esfuerzo, sin duda el complejo proceso de éste justifica su elevado precio, 900 euros/Kg. No quiero imaginarme en qué circunstancias se le ocurrió a alguien ésta magnífica idea que por extraña que parezca, confiere a éste café algo especial, si tenéis la oportunidad de probarlo, no lo dudéis. ¿Curioso no?
Parece que la palabra “matacía“, cada vez nos suena más lejana, más del pasado. Y además, creo que se está convirtiendo cada vez más, en una tradición de feria, donde los medios se suelen hacer eco de ello, y la gente de a pie como yo, acudimos al pueblo en cuestión para ver lo que muchos de nosotros no hemos mamado desde niños, algo tan necesario como el comer, pero en familia, lo que hoy fácilmente pueda echarse de menos en muchos hogares. Hoy se va al italiano, o al japonés, o que se yo dónde. Pero con traje y perfume, algunas veces. Esto antes era otra historia, se ponían la ropa más vieja, todo el mundo se remangaba, incluso los más enanos, las gotas de sudor escurrían al calor del hogar, y el abuelo y la abuela daban lecciones de como se debía de hacer. Empezaba pues un trabajo hecho por todos, que después sería disfrutado también por todos. A día de hoy resulta más caro elaborar los chorizos en casa que comprarlos en cualquier sitio, esto no se si es bueno o malo, pero es lo que hay. Pero aun así la tradición es la tradición, y ya no se si es por lo dicho o por una nostalgia disfrazada de eso, de tradición. Lo que sé, es que todavía existen muchas familias que sea por una cosa u otra, lo siguen haciendo, y yo tengo la suerte de poder presentaros a Manolo, compañero de trabajo y amigo, que ha tenido la amabilidad de enseñarnos unas fotos de una de esas familias que siguen practicando la tradición o la nostalgia de lo que antes era eso, la matacía. Lo que mas me gusta es que siguen utilizando las mismas herramientas que usaban los abuelos.
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Este plato, está inspirado en una receta de mi abuelica, que cuando hacía cocido (ella era madrileña), los garbanzos los servía con un sofrito de tomate casero y le añadía unos cominos. De por sí, el comino, no es algo que se use mucho en nuestra gastronomía, y la poca influencia que podamos tener, se la debemos en su mayor parte a Marruecos, dado que es una especia muy usada sobre todo por el sur de España. El famoso gazpacho andaluz, que aunque cada maestrillo tiene su librillo, en muchas ocasiones contiene esta especia. Muy necesaria para las flatulencias, de ahí que sea usada en platos copiosos y elaborados con productos que tiendan a provocar las odiadas en cuestión.
Considero que es una receta sana, diferente y muy completa y apetitosa. Nos puede servir para aprovechar la legumbre sobrante de algún guiso, y no tenemos porque hacer unos garbanzos de propio para realizar esta receta. Podríamos usar garbanzos ya cocidos, que salteados como explica la receta quedan buenísimos. ¿Has probado alguna vez los garbanzos salteados?, pues no sabes lo que te pierdes.
Lo primero de todo, os pido que visualicéis todo el vídeo, porque merece la pena. La verdad es que much@s estaréis pensando que adonde vamos a llegar. Otr@s, que esto es demasiado friki. Bueno, yo no lo he probado pero creo que detrás de todo esto hay mucho trabajo y muchas ganas. Además, todo lo que a cocina se refiere, si hablamos de innovación, y más en España, donde nos hemos convertido en feroces impulsadores de la nueva cocina, creo que debemos de apoyar iniciativas como esta.
En mi blog, procuro hacer primeramente lo que me da la gana, después, lo que me gusta, y entre otras cosas, cocinar. Por eso pienso que tiene igual cabida una buena receta de un rancho o unas judías, que un arroz con leche especiado o que un tomate de NitroGel, puesto que todo es comida. Quizá sería bueno pensar a quién se le ocurrió poner el pollo en la cazuela, o echar arroz a la leche, y encima azucararla o empanar una bechamel espesa con tropezones (croquetas) y luego freírla. Podría citar multitud de aplicaciones en cocina que sin la experimentación, el estudio, la innovación, y las ganas, ahora, en estos momentos no podríamos disfrutar de lo que podríamos llamar platos típicos. La cocina es ciencia, es química, la cocina es un pequeño laboratorio manejado hasta hace bien poco, por inexpertos con muchas ganas de estimular y deleitar a nuestro paladar, que a base de eso de experimentos, hoy disfrutamos de un amplio abanico de fórmulas, llevadas al más sentido doméstico, hasta nuestra cocina.
Podríamos tacharlo de locura, de que se les va la pinza. Pero os puedo asegurar que quizás todo lo que se invente no tenga una gran trascendencia, pero por pequeño que sea lo que se desarrolle y tenga una buena aplicación, estamos evolucionando. Yo, por lo tanto, tendré sitio para lo de siempre, pero también para esa pequeña porción de novedad, siempre y cuando tenga una base, un sentido, una buena aplicación. Es una suerte que la ciencia, pueda estar a día de hoy, al servicio de la cocina, aprovechemos pues.
Ya está disponible la nueva agenda gastronómica de Aragón 2010. Para los que nos encanta nuestra tierra, aquí podemos encontrar todo lo relacionado con los productos de temporada, las fiestas patronales, tradiciones, ferias, temporadas de caza y pesca, jornadas culinarias, recetas, consejos, trucos e incluso curiosidades relacionadas con la gastronomía, los alimentos y sus virtudes para la salud, y todo de aquí, de Aragón.
Os la recomiendo, ya que a mi, en multitud de ocasiones me ha servido de gran ayuda. Es una buena herramienta a la hora de escoger un buen plato, ya que nos puede ayudar a elegir el producto más adecuado con el mes o la temporada, y también a conocer un poco más la riqueza de Aragón.
La legumbre, tan necesaria en nuestra dieta, hoy protagoniza nuestra receta. En este caso la judía, la que he usado es de Asturias, y quien no haya probado las judías con almejas, no sabe lo que se ha perdido. La almeja es fina. La verdad es que se necesitan pocos ingredientes para realizar el plato, y no necesariamente las alubias tienen que ser asturianas, con denominación de origen, o las almejas tienen porque ser de las mejores. Si es verdad que os recomendaría que no uséis chirlas, ya que su pequeño tamaño no aportará mucha gracia, pero si mucha cáscara pero podéis usar almeja terciada, que relación calidad-precio, dará buen resultado. Para los que tienen problemas con los gases, y no quieren dejar de disfrutar de un buen plato de legumbre, os recomiendo añadir al guiso algo de hierbas o especias carminativas, que por sus propiedades harán de un buen plato de legumbres una mejor digestión. Entre ellas, las más conocidas son el laurel, el comino, nuez moscada, tomillo, romero, hierbabuena, eneldo, jenjibre, anís, entre otras.